Soy valdiviano. No llegué a Valdivia para este evento: lo organicé desde aquí, desde el territorio que habito y conozco. Como presidente de ARIA Los Ríos y productor general de RuedaLab IA 2026, esa mañana de enero —con esa mezcla tan nuestra de lluvia y sol— me encontré en la fila del café con una emprendedora del turismo que dijo algo simple y profundamente revelador: “si la IA me ayuda a responder mejor a mis clientes, feliz; si me obliga a hablar como robot, paso”. Esa frase terminó siendo el corazón del encuentro. Porque RuedaLab IA no trató de futurismo abstracto ni de promesas grandilocuentes, sino de decisiones reales, trabajo concreto y una pregunta de fondo: cómo incorporamos Inteligencia Artificial sin perder lo más valioso que tenemos como región—nuestro criterio, nuestra identidad y el acento del territorio.
1) RuedaLab IA Los Ríos 2026: el momento “ajá”
Del hype al impacto: lo que se sintió distinto
En enero de 2026, en Valdivia, RuedaLab IA 2026 no se sintió como otro evento de tecnología con promesas grandilocuentes. Para mí, el “ajá” fue notar el cambio de tono: menos frases bonitas y más preguntas incómodas (de las buenas) sobre productividad, datos, y qué significa implementar de verdad la Inteligencia Artificial en Los Ríos. RuedaLab IA Los Ríos se vivió como un espacio donde el foco estuvo en resultados y no en titulares.
La misma mesa, sin guiones rígidos
Lo más valioso de RuedaLab IA Los Ríos fue ver a empresas, sector público, academia y especialistas conversando sin un libreto. Esa mezcla hizo que el ecosistema de innovación regional se viera completo: desde quienes tienen el problema en la operación diaria, hasta quienes pueden diseñar soluciones, regularlas y escalarlas.
Ahí entendí por qué se dice que RuedaLab IA 2026 se consolida como un espacio crítico para articular el ecosistema regional: no solo conecta personas, también alinea prioridades.
Mi mini-anécdota: “inteligencia aumentada” en un pasillo
En un pasillo de hotel Dreams, alguien dijo: “No es reemplazo, es inteligencia aumentada”. Esa frase cambió la conversación. En cinco minutos pasamos de “queremos IA” a una idea concreta: un piloto pequeño para apoyar decisiones, no para automatizar por automatizar. Ese tipo de giro —del hype al impacto— fue recurrente en RuedaLab IA Los Ríos, y es lo que puede generar resultados tangibles para la región.
“Cuando la innovación se queda en el papel, no cambia nada; cuando se prueba en territorio, empieza a volverse política pública.” — Carolina Torrealba
Valdivia no fue “sede”, fue argumento
Valdivia funcionó como prueba de que el territorio importa: logística real, brechas reales y una necesidad concreta de productividad. Por eso RuedaLab IA 2026 ayudó a posicionar a la región como un polo activo, no como espectador.
Wild card: si Los Ríos fuese un laboratorio…
Datos y prioridades: que los casos de uso nazcan desde aquí, no desde agendas externas.
Infraestructura y soberanía digital: decidir estándares y resguardos con mirada regional.
Ética aplicada: reglas claras para que la IA potencie criterio humano, no lo diluya.
2) Convenios que no son “foto”: alianzas concretas de innovación
En RuedaLab IA 2026 vi algo que no siempre pasa en eventos tecnológicos: los convenios no quedaron como gesto simbólico. Se firmaron 4 acuerdos y, más importante, se entendieron como un mapa de capacidades para acelerar la adopción de IA aplicada en la Región de Los Ríos. Aquí ARIA Los Ríos articulador no es un eslogan: es la función práctica de conectar actores para que la innovación ocurra en terreno.
Un mapa claro: quién aporta qué (y por qué importa en Los Ríos)
ACHIADS: pone foco en ética, sostenibilidad y adopción responsable. Esto importa porque si vamos a usar datos y automatizar decisiones, necesitamos reglas del juego claras, no solo “buenas intenciones”.
CCHIA: fortalece el puente entre empresas, tecnología y políticas públicas. En regiones, ese puente suele ser el cuello de botella para escalar pilotos a soluciones reales.
ASEIAS (Ecuador): abre cooperación internacional para intercambio de experiencias. Es una pieza clave para el impulso de la IA en Latinoamérica con mirada propia.
Morris & Opazo (AWS Partner of the Year LATAM 2025): aporta músculo técnico, experiencia de implementación y estándares de nube para pasar de la idea al despliegue.
Cómo un convenio se vuelve acción (y no carpeta)
Lo que se declaró apunta a tres líneas que, bien ejecutadas, se traducen en alianzas concretas de innovación: transferencia de conocimiento (metodologías, buenas prácticas), formación de capital humano (equipos locales capaces de operar IA) y proyectos conjuntos con impacto medible en productividad y servicios.
“La IA es la nueva electricidad: transforma industrias cuando se enchufa a problemas reales, no cuando se queda en la demo.” — Andrew Ng
Mi mirada: firmar es fácil; sostener la agenda es el trabajo
Honestamente, lo difícil empieza cuando se apagan las luces del evento: priorizar proyectos, asignar responsables, definir métricas y mantener continuidad. Por eso valoro que la palabra “responsable” no se quedara en discurso; acá la vi aterrizada en acuerdos, gobernanza y compromisos que pueden ordenar la adopción de IA aplicada desde y para el territorio.
La pata internacional: menos Silicon Valley, más Latinoamérica
El convenio con ASEIAS me parece estratégico: Latinoamérica necesita compararse menos con modelos ajenos y aprender más entre sí. Compartimos desafíos reales (pymes, brechas de datos, regulación en evolución) y también oportunidades para construir soluciones con identidad regional.
3) Sinergia estratégica con AWS: infraestructura cloud líder (sin humo)
En RuedaLab IA 2026 me quedé tomando nota cuando la conversación giró hacia la sinergia estratégica con AWS. Lo que escuché fue bien directo: menos “migrar por migrar” y más seguridad, escalabilidad y propósito. La infraestructura cloud de AWS se explicó con una analogía simple que me hizo sentido: como una “red eléctrica confiable” para la IA. No se trata de tener más fierros, sino de tener energía estable, medible y con respaldo para que los proyectos no se caigan cuando crecen.
Morris & Opazo: del potencial a proyectos que operan
La firma del convenio con Morris & Opazo partner AWS (AWS Partner of the Year LATAM 2025) aterrizó el tema. La idea no es vender humo, sino un modelo de acompañamiento IA que va desde la concepción hasta la operación: levantar el caso de negocio, ordenar datos, diseñar la solución, desplegarla y medir resultados. La participación conjunta de Morris & Opazo y expertos de AWS mostró esa sinergia real entre infraestructura cloud avanzada y un partner especializado en IA, especialmente útil para pymes que necesitan guía y no solo tecnología.
“Todo falla, todo el tiempo; la diferencia está en diseñar sistemas que fallen con gracia y se recuperen rápido.” — Werner Vogels
Ejemplo plausible en Los Ríos: turismo + atención al cliente
Me imaginé un caso muy local: predicción de demanda turística para Valdivia y la costa, combinada con optimización de atención al cliente. Con analítica, se puede anticipar semanas de alta ocupación; con IA generativa, un asistente responde preguntas frecuentes (horarios, rutas, disponibilidad) y deriva casos complejos a personas. Esto permite soluciones de IA escalables y seguras sin sobrecargar equipos en temporada alta.
Dependencia vs soberanía digital: lo que me inquieta y lo que me tranquiliza
Mi preocupación es la dependencia tecnológica. Lo que me tranquilizó fue que se habló abiertamente de soberanía digital y del marco regulatorio chileno sobre datos personales y ciberseguridad. No fue un tema “al margen”, estuvo en la mesa.
Checklist humano para decidir
¿Qué dato tengo y con qué calidad?
¿Qué decisión quiero mejorar (ventas, tiempos, riesgos, servicio)?
¿Qué riesgo no puedo asumir (privacidad, continuidad, reputación)?
4) IA aplicada a organizaciones: del hype al impacto
En RuedaLab IA 2026, lo más valioso fue ver IA aplicada a organizaciones sin promesas vacías. Varias ponencias insistieron en el paso del hype al impacto: dejar de hablar de “la IA del futuro” y mirar qué está funcionando hoy, con equipos reales, datos imperfectos y presión por resultados.
Productividad: decidir mejor, con menos desgaste humano
Me quedo con una idea simple: productividad no es solo “hacer más con menos”, sino decidir mejor con menos fricción. La IA generativa y analítica aporta cuando reduce el tiempo de búsqueda, ordena información dispersa y sugiere opciones, para que las personas usen su energía en lo que sí requiere criterio.
“La tecnología no se trata de lo que puede hacer; se trata de lo que las personas pueden hacer con ella.” — Satya Nadella
IA como inteligencia aumentada (no reemplazo)
También se reforzó que la IA debe entenderse como inteligencia aumentada: la tecnología potencia —y no reemplaza— la responsabilidad humana. En la práctica, esto se traduce en reglas claras: quién valida, qué se audita, qué datos se usan y qué decisiones nunca se automatizan.
Casos prácticos de implementación y resultados medibles
Los casos prácticos de implementación mostraron impactos concretos en industria, turismo, servicios y experiencia de clientes. ¿Qué es “medible” en la práctica? Indicadores simples, conectados a objetivos de negocio con IA:
Industria: mantenimiento predictivo para bajar detenciones no planificadas y mejorar cumplimiento de producción.
Turismo: atención al cliente con asistentes que responden consultas frecuentes (horarios, rutas, reservas), reduciendo tiempos de respuesta.
Servicios: clasificación automática de solicitudes para acelerar derivaciones y disminuir retrabajo.
Experiencia de clientes: análisis de reclamos y encuestas para detectar causas raíz y priorizar mejoras.
Lecciones aprendidas: valor genuino vs. complejidad
La señal fue clara: la IA crea valor genuino cuando hay un problema repetible, datos mínimos confiables y un dueño del proceso. En cambio, agrega complejidad cuando se parte por la herramienta, sin métrica, sin gobernanza o sin tiempo para ajustar.
Experimento mental rápido
Si hoy pudieras “liberar” un 20% de tu semana con IA, ¿qué tarea elegirías? ¿Reportes manuales? Responder lo mismo una y otra vez? Buscar información en mil carpetas? Esa respuesta suele ser el mejor punto de partida para diseñar resultados de negocio medibles.
5) Soberanía digital, ética y gobernanza: la parte ‘menos sexy’ que sostiene todo
Datos personales y ciberseguridad: por qué salió al inicio
En RuedaLab IA 2026 me llamó la atención que la conversación sobre soberanía digital, datos personales y ciberseguridad apareciera temprano, y no como “tema final”. Tiene sentido: si vamos a construir soluciones escalables y seguras desde Los Ríos, primero debemos decidir dónde viven los datos, quién los administra y cómo se protegen. Con el marco regulatorio chileno avanzando en datos personales y ciberseguridad, no es un detalle técnico: es la base para que la IA sea confiable y alineada con los intereses del país y del territorio.
Ética y gobernanza IA, pero en modo práctico
La ética y gobernanza IA no se vio como un discurso abstracto, sino como acuerdos concretos: reglas, roles, responsabilidades y límites explícitos. En un evento tan aplicado, eso se traduce en decisiones simples pero duras: qué datos se pueden usar, cuáles no, y qué se hace cuando el modelo “alucina” o discrimina.
Roles claros: quién entrena, quién valida, quién aprueba.
Trazabilidad: poder explicar de dónde salió un resultado.
Límites: cuándo la IA recomienda y cuándo decide una persona.
Mi confesión: antes me sonaba abstracto
Yo mismo lo veía como algo lejano. Ahora lo traduzco a preguntas concretas: ¿quién responde si el modelo se equivoca? ¿Qué pasa si una pyme toma una mala decisión por una predicción? ¿Cómo evitamos que una solución útil en Valdivia falle al escalarla a otra comuna? Ahí entendí que la descentralización de la tecnología también exige responsabilidad descentralizada, no solo infraestructura.
Timnit Gebru: “La ética no es un apéndice del producto; es parte de cómo decides qué construir y para quién.”
El puente con ACHIADS: sostenibilidad como ventaja
El convenio con ACHIADS aterriza una idea clave: adopción responsable y sostenibilidad no son solo obligación, también son ventaja competitiva. Si una empresa puede demostrar buenas prácticas, gana confianza, reduce riesgos y acelera alianzas.
Analogía valdiviana: ingrediente vs receta
Me quedó una imagen simple: si el dato es el ingrediente, la gobernanza es la receta. Sin receta, sale cualquier cosa. Y si queremos IA con identidad territorial, la receta debe considerar el contexto local. Mi duda abierta: ¿cómo logramos que estas reglas sean ágiles para innovar, sin volverse una traba?
6) Pymes, talleres prácticos de IA y la pregunta que me llevé a casa
Las pymes en Los Ríos: no son “casos pequeños”, son el músculo del territorio
En RuedaLab IA 2026 me quedó claro que, si hablamos de productividad y desarrollo territorial, las pymes no son un “piloto simpático”: son la base real de la economía regional. Por eso, cuando el encuentro puso foco en la adopción de IA aplicada para competitividad, eficiencia e innovación, sentí que el mensaje era directo: si la IA no llega a talleres, servicios, turismo, comercio e industria local, entonces no habrá resultados tangibles para la región.
Adoptar IA sin un equipo gigante: partir por el problema, no por la herramienta
Muchas veces la conversación se traba en “no tenemos data”, “no tenemos científicos”, “no tenemos presupuesto”. Pero la idea que más me hizo sentido fue la de empezar simple: elegir un problema repetido, caro o lento, y recién ahí pensar en IA. Me acordé de una frase atribuida a Clayton Christensen, que calza perfecto con lo que se vivió en Valdivia:
“El trabajo no es adoptar tecnología; es resolver un problema que alguien realmente tiene.”
Talleres prácticos de IA como gimnasio para detectar oportunidades
Lo más valioso fue imaginar los talleres prácticos de IA como un “gimnasio” donde uno entrena con casos reales: identificar cuellos de botella, mapear datos disponibles, y convertir ideas en un diseño de proyecto. Así, las oportunidades de negocio con IA dejan de ser una promesa y se vuelven una lista concreta de mejoras posibles: menos tiempo en tareas repetitivas, mejor atención a clientes, mejor planificación y decisiones con menos incertidumbre.
Modelo de acompañamiento IA: caminar con alguien que ya se equivocó
También me resonó la necesidad de un modelo de acompañamiento IA. No solo capacitación, sino apoyo para implementar: alguien que ya desplegó soluciones, que conoce límites, riesgos, ética y gobernanza, y que ayuda a elegir infraestructura segura y responsable. En ese sentido, las alianzas que se consolidaron en el evento se sienten como un puente para bajar la IA a terreno, especialmente en organizaciones regionales.
La pregunta que me llevé: ¿qué lanzamos en 90 días?
Me fui con una inquietud simple, nada solemne: con esta red ya articulada, ¿qué proyecto concreto podríamos lanzar en 90 días? Un piloto pequeño, con métricas claras, que pruebe valor y nos obligue a aprender rápido. Si RuedaLab IA 2026 conectó tecnología, personas y territorio, el siguiente paso es probar, medir y ajustar.



